Es el caso que más circula en redes desde el fallo de la Corte: alguien con cientos de millones ahorrados que terminaría recibiendo una mesada de ochenta mil pesos. Suena a exageración de internet, pero tiene una base real. Vale la pena entender de dónde sale, qué tan probable es y qué está en discusión.
Qué es el pilar semicontributivo
Aplica a quien llega a la edad de retiro con entre 300 y menos de 1.000 semanas cotizadas. La edad para este pilar es más alta que la ordinaria: 60 años en mujeres y 65 en hombres.
Es el pilar de quienes cotizaron pero no completaron. En un país donde buena parte del empleo es informal o intermitente, ese grupo es enorme: gente que entró y salió del mercado formal, independientes que cotizaron por temporadas, mujeres con años dedicados al cuidado sin aportes.
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Qué pasa hoy y qué cambiaría
Hoy, bajo la Ley 100: si no completas las semanas, te devuelven tu ahorro. En un fondo privado se llama devolución de saldos y recibes el capital más los rendimientos más el bono pensional, si aplica. En Colpensiones se llama indemnización sustitutiva y es un pago único proporcional a lo cotizado. En ambos casos, la plata es tuya y la usas como quieras: pagar deudas, montar un negocio, comprar vivienda, dejarla a tus hijos.
Con la reforma: en vez de entregarte el saldo, el sistema lo convierte en una renta vitalicia calculada por fórmula actuarial, con un tope máximo del 80% de un salario mínimo. Recibes un pago mensual de por vida, pero no accedes al capital.
Ese cambio es el corazón de la discusión.
De dónde sale el caso de los $80.000
El ejemplo que se ha citado en medios es el de una persona con 300 semanas cotizadas y ahorros altos que recibiría alrededor de $80.000 mensuales.
La cifra se explica por cómo funciona el cálculo. La renta no se obtiene dividiendo el saldo entre los meses esperados de vida: se determina por una fórmula que pondera las semanas cotizadas, y el número de semanas es bajo. Con 300 semanas, menos de seis años de aportes, el resultado de la fórmula es pequeño por más capital que haya en la cuenta.
Aquí conviene ser preciso, porque el ejemplo se ha repetido con montos que van desde los $100 millones hasta los $500 millones. El punto que ilustra no es la cifra exacta, sino el mecanismo: el resultado depende de la fórmula y de las semanas, no del saldo acumulado. Alguien que ahorró mucho en poco tiempo, como un independiente con ingresos altos durante unos pocos años, es exactamente el perfil que más pierde con este cambio.
También vale aclarar que un caso con 300 semanas y $500 millones ahorrados es estadísticamente raro. Lo común en ese rango de semanas son saldos modestos. Pero el caso extremo sirve para mostrar el problema de diseño.
Por qué se planteó así
El argumento a favor es que la devolución de saldos no cumple ninguna función de protección en la vejez. Una persona de 65 años que recibe un pago único y lo gasta, lo invierte mal o lo presta a un familiar, queda igual de desprotegida que antes, y termina siendo carga del Estado por otra vía. Una renta vitalicia, por pequeña que sea, garantiza un ingreso hasta el final de la vida.
El argumento en contra es de propiedad: esa plata la ahorró el trabajador con su esfuerzo, y convertirla forzosamente en una renta baja equivale a quedarse con parte de su patrimonio. Además elimina la posibilidad de heredar ese capital.
Es el punto más probable de cambiar
Si hay algo de la reforma que puede verse distinto en abril de 2027, es este pilar.
La senadora María Clara Posada anunció que buscará modificar el tratamiento del pilar semicontributivo antes de que la ley entre en vigor, con la intención de volver a permitir la devolución del ahorro. No es la única voz: tras el fallo de la Corte, varios congresistas anunciaron proyectos para ajustar o derogar partes del texto.
A eso se suma que la Corte devolvió nueve artículos a la Cámara de Representantes para corregir el trámite, y que hay más de cien demandas anunciadas contra puntos de fondo de la ley.
Por eso, cualquier cálculo sobre este pilar debe tratarse como escenario probable y no como regla firme.
Qué puedes hacer si este es tu caso
Si proyectas llegar a la edad de retiro con menos de 1.000 semanas, hay cosas concretas que vale la pena revisar desde ya.
Verifica tu historia laboral completa. Es frecuente encontrar semanas que no aparecen porque un empleador no reportó o pagó tarde. Recuperarlas puede cambiar tu escenario. Mira la guía sobre cómo consultar semanas cotizadas y la de mora patronal.
Calcula cuántas semanas te faltan y en cuánto tiempo las alcanzarías. La diferencia entre quedar en el semicontributivo y llegar a las 1.300 semanas de una pensión completa puede ser de unos pocos años de cotización continua.
Revisa si quedas en el régimen de transición. Con 750 semanas las mujeres y 900 los hombres, la reforma no aplica y conservas el derecho a la devolución de saldos bajo la Ley 100. Justamente el rango del pilar semicontributivo se cruza con el umbral de transición, así que muchas personas en esta situación podrían estar cobijadas. La guía del régimen de transición explica cómo verificarlo.
Considera los BEPS. El programa de Beneficios Económicos Periódicos ya existe hoy y está pensado para quienes no alcanzarán las semanas mínimas.
Para entender qué recibirías hoy bajo las reglas vigentes, la guía sobre indemnización sustitutiva y devolución de saldos tiene el detalle, y puedes simular tu caso aquí.